a terapia con las piedras, que ha sido revisitada en los últimos tiempos, ha vuelto a descubrir muy rápidamente los poderes curativos de la sal. La sal contribuye a moderar los extremos, lo que favorece el equilibrio y representa un elemento de apoyo en el caso de malestar interior, ansiedad, melancolía y depresión permitiendo así la apertura y el desarrollo libre.
